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ABOGADO QUE SÓLO SABE DERECHO - Moisés Molina @moisesmolina #Opinión


LA X EN LA FRENTE // Moisés MOLINA*


Hay un dicho, lleno de verdad, muy conocido en el foro jurídico: “abogado que sólo sabe derecho, ni derecho sabe”.


Hace no muchos años desde la abogacía le erigimos un culto a la especialización y censurábamos a los “todólogos”.


Un abogado postulante que litigara asuntos civiles, lo mismo que penales, mercantiles, laborales, de amparo, etc. era tenido por poco menos que un charlatán.


Los estudiantes tenían que buscar desde los primeros años en las escuelas de derecho su vocación y especializarse en una de las innumerables ramas de la ciencia jurídica. Pará que la estudiará a fondo y no le guardarse secretos en la teoría y en la práctica.


Así el abogado se especializa en derecho penal y se sub especializa, por ejemplo, en razonamiento probatorio o en psicología del testimonio.


El desarrollo del derecho va siempre hacia adelante. Siempre hay más conocimiento, nunca menos. Cada día nacen nuevas ideas y cada lustro surgen nuevas teorías, doctrinas, corrientes y hasta escuelas de pensamiento jurídico.


Lo cual es importante y necesario. Porque así camina la ciencia.


Pero en esta vorágine cada vez más acelerada, parecemos perder de vista el bosque por centrar nuestra atención en el árbol, en sus ramas y en sus hojas.


Y el bosque es inmenso.


Todo abogado, pero especialmente el juez constitucional, debe tener siempre muy presente el bosque aunque conozca su árbol.


Debe tener, además del dominio de su materia de trabajo, una sólida cultura general, nociones básicas de ciencia política, de administración pública, de sociología, de antropología, de filosofía jurídica y hoy en día, de medicina en lo que atañe al neutro derecho.


No basta con conocer la ley. El juzgador debe conocer y entender el entorno donde se aplica.


A fin de cuentas, el derecho es un producto cultural y en su centro no están las normas jurídicas, sino las personas.


Y la función primordial del juez no es aplicar impecable e infaliblemente la ley.


Más allá de ello, la tarea política del juez es resolver problemas y conflictos que antes de darse entre normas jurídicas, se dan entre seres humanos.