Bajo la lupa: la industria musical contra los artistas #Opinión


Fernando Salinas // @fersalinas_13 // #SociedadDelEspectáculo


El sistema económico bajo el que somos regidos dicta que existen empleadores y empleados, pero en pleno auge del reconocimiento de los Derechos Humanos, la lucha en contra de los grandes se hace presente en las redes sociales y movilizaciones por parte de activistas y personas a fin.


La industria musical al igual que el resto, lleva su modelo de negocio bajo el mismo sistema. Los artistas son los menos beneficiados económicamente por los productos que producen. Las discográficas perciben el mayor porcentaje de las ganancias, tanta es la diferencia entre ingresos la discográfica y el cantante que un 20% del total a este último se considera todo un logro. Que de un disco que cueste diez dólares, dos dólares pasen a manos del artista es una locura, siendo Madonna y Michael Jackson unos de los pocos afortunados en recibir estás jugosas ganancias (considerando que la gran mayoría de sus álbumes superan las 20 millones de copias vendidas mundialmente).


No todo es felicidad, pues en el caso concreto del Rey del Pop, el contrato al que fue atado para lograr ese legendario porcentaje lo llevó a tener cero libertad para hacer apariciones y contratos en lugares donde Sony Music no le permitiera, llevándolo a una guerra en el año 2002 contra el presidente de la misma, Tommy Mottola.


En años recientes, numerosos artistas han alzado la voz para denunciar los abusos de la industria, como Britney Spears, Halsey, la misma Madonna, Mariah Carey, ex miembros de la banda One Direction y la cantante Taylor Swift, quién mencionó: "cada artista debería ser dueño de su propio arte", esto después de una lucha legal que sostuvo en 2019 contra el dueño de su disquera Big Machine Records, Scooter Braun, al negarle comprar sus masters (los derechos de las grabaciones y conceptos de sus canciones y álbumes).


La lucha de Swift debe resaltarse como un punto y aparte en la escena musical, pues la cantante decidió re-grabar toda su discografía antigua para ser ella la única dueña de ese material y no solo contar con los derechos para su reproducción y uso con fines creativos, sino para llevar el poderoso mensaje a las discográficas que las cosas deben cambiar.

Con el avance de la tecnología, la brecha entre los trabajos profesionales y caseros parece acortarse, cuando vemos más seguido artistas independientes entregando productos bastante buenos.


Y no solo eso. La lucha de Swift ha puesto en alerta a los artistas, quienes firman contratos mucho más flexibles y que les permiten ser dueños de su música como es el caso de la estrella en ascenso, Olivia Rodrigo.


Esperemos ver en los próximos años a unas discográficas más comprometidas en lograr acuerdos más 'humanos' con sus estrellas, pues numerosas discográficas se han declarado en bancarrota, el caso más reciente es el de Def Jam Records, sello que alberga a artistas como Justin Bieber y Demi Lovato.