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Enseñar en pandemia, el mayor desafío

OAXACA DE JUÁREZ, OAX., MAYO DEL 2021

CMT INFORMA


Este 15 de mayo se celebra el Día del Maestro en México y la profesora Liz Hernández nos comparte su experiencia como educadora en medio de una pandemia; “más que maestros, somos segundos padres”


Congregación Mariana Trinitaria, A.C. (CMT), mediante diversas estrategias como el Programa de Aportación Solidaria, ha beneficiado a miles de alumnos y estudiantes con computadoras, teléfonos y tabletas; además de planes de telefonía móvil e internet, que coadyuvan a la educación ante la cancelación de las clases presenciales.


"Nosotros nos vamos más allá de ser maestros, la mayoría de las veces nos sentimos los papás de los niños”, señala Liz Antonia Hernández Montaño, profesora de educación primaria desde hace 18 años, en entrevista en el marco del Día del Maestro, que se celebra este 15 de mayo. Docente de primer grado en la Primaria Educación de la colonia Heladio Ramírez López, de la ciudad de Oaxaca, destaca que dar clases en medio de la pandemia es uno de los mayores retos a los que se ha enfrentado.

“Ha sido muy complicado lograr que las clases sean óptimas. Los alumnos y los papás deben contar con los medios electrónicos necesarios. Ahí se nota la diferencia en la situación económica de cada familia. A los papás que sí pueden tener acceso a internet les resulta más fácil trabajar con los niños”. Al laborar en una de las zonas con el mayor índice de pobreza de la ciudad de Oaxaca, la docente se ha enfrentado a una cruda realidad, ya que muchos papás o están con sus hijos atendiendo las indicaciones de los maestros o llevan comida a sus hogares.

“Los papás son los que llevan el sustento al hogar y no todos tienen la posibilidad de atender a los niños y estar pendientes con sus tareas. En mi caso no he podido hacer trabajos por videollamada o estar en clases en línea es más complicado, porque dependo totalmente del tiempo de los padres”, detalla Hernández Montaño.


Comprar un teléfono en pagos


Una de las experiencias que comparte la profesora de educación primaria es que tuvo que adquirir un teléfono celular a pagos para poder enviar las tareas a sus alumnos, pues el equipo con el que contaba, el primer día se quedó sin almacenamiento.

“Hay compañeros que tenían una computadora muy viejita y no quedó de otra que comprar una nueva. Además, tuvieron que ampliar o renovar su paquete de internet, porque muchas veces sólo era el de un plan de datos básico”, afirma la educadora. “No tuvimos apoyo por parte del Gobierno porque cada herramienta de trabajo la tuvimos que pagar nosotros”.

Como maestra siente profundamente el hecho de que gran parte de sus alumnos tuvieran que abandonar sus estudios. “Cuando regresemos a las clases presenciales tendremos que ser empáticos, todos, tanto maestros, estudiantes y padres de familia”.



“En mi grupo tengo un caso de una niña que, durante meses, no me ha enviado una sola ta