top of page

La tierra, el único lugar que tenemos - #SociedadDelEspectáculo


Por: Fernando Salinas // foto: Till Daling


Si tan solo los presidentes redoblaran esfuerzos conteniendo las consecuencias climáticas en lugar de las militares, desde hace algunos años se habría alentado el avance el reloj del apocalipsis.”


Cito este comentario de una columna de su servidor “La tierra, nuestro hotel de paso” para repasar un poco acerca de las nefastas consecuencias del cambio climático.

Con el fenómeno natural de la niña terminado, el cual reguló la temperatura global durante un par de años, tenemos un escenario alarmante en la puerta de la esquina, y cuyas consecuencias ya hemos experimentado: el aumento de la temperatura media global.


Diversos factores se unen y se entrelazan, los cuales conforman todos los síntomas de un planeta enfermo: disminución y aumento en los periodos de lluvia, calor o frío. En regiones donde antes llovía, este fenómeno ha reducido o desaparecido (la crisis por el agua en México el año pasado ocasionó que las presas y principales ríos llegaran a quedarse sin vital líquido), y en otras regiones donde lo impensable ha ocurrido. Las nevadas en el Sahara se hacen cada vez más comunes. En menos de 50 años se ha registrado cuatro veces la caída de los copos, tres de las cuales han ocurrido en la última década.


Decena de ejemplos hay con solo poner en el buscador: cambio climático, pero ¿cuánta información acerca de los informes y estudios tenemos a la mano? Es difícil que estos datos lleguen a la población. Factores como la complejidad del fenómeno y lo incómodo que resulta para algunos gobiernos y gente poderosa son los que yo considero como principales para ignorar a este elefante en la habitación. Desde la primaria nos mencionan conceptos como cambio climático, calentamiento global, capa de ozono, pero lejos de esa abstracción, de estudiarlos como elementos aislados es necesario conceptualizarlos en el entorno, darles este contexto en lo compleja que es la vida. Contribuimos al cambio negativo con pequeñas acciones como no separar la basura o no exigir a nuestras autoridades espacios donde este proceso no sea en vano, pues al menos en la capital de mi Oaxaca querido el programa de recolección de basura es deficiente. Ejemplos como estos hay por decenas también, lo importante es educar a todas las generaciones por igual de estas problemáticas. De dientes pa´ fuera las cosas no sirven y es por ello que es mejor voltear a ver a gente especializada y comprometida con lo que buscan transmitir en un intento de generar concientización, y exigir a nuestros gobiernos un plan de acción para disminuir las emisiones.


Fuente: National Geographic


A veces uno se pregunta: ¿De qué sirve que yo lleve a cabo una rutina para frenar mi huella de carbono si una persona de mayores recursos genera hasta 100 veces más contaminantes en una semana o días? Esta es una gran mentira que también nos han hecho creer: que todas las personas, sin importar la clase socioeconómica, contaminan parejo. Algo más alejado de la realidad. Según un estudio realizado por Oxfam-Intermón, los grupos de población más pobres son los menos responsables de la crisis climática, mientras que quienes acumulan mayor índice de riqueza siguen copando las cuotas más altas de contaminación.


Otras opciones como el impuesto verde, el cual se le impone a las empresas por la emisión de gases contaminantes no terminan de ayudar a la reducción de los gases, pues mientras una empresa pueda pagarlo, el círculo vicioso no se rompe, al contrario, ya no tiene un parámetro moral.


Dejo en el tintero demasiados comentarios, y muchos conceptos que como mencione, se entrelazan. Espero que con este quede claro preservar el medio ambiente, concienciar, pero no creerse todos los mensajes que aparecen en los medios de comunicación como el ejemplo que cité en el párrafo anterior.