OPINIÓN ll Por fin se acabó la pesadilla Ana, vámonos de Tokio


Pongamos todo en perspectiva // Carlos Villalobos


Probablemente el que alguien que no sea muy docto en el deporte sea el que escribe el siguiente texto puede ser contradictorio, sin embargo, el análisis se va a basar en las declaraciones, acciones y actitudes de la hoy titular de la Comisión Nacional del Deporte(CONADE), la medallista olímpica y multicampeona mundial, Ana Gabriela Guevara.


Una vez advertido lo anterior, comencemos.


Si bien es cierto que el pobre resultado obtenido por la delegación de atletas mexicanos en Tokio 2020 ha sido afectado por la pandemia de COVID-19, que provocó el aplazamiento de los juegos olímpicos un año y que todas las pruebas estuvieran cerradas a los espectadores, el show tuvo que continuar, dando pie a una de las delegaciones menos prolíficas desde Atlanta 96 en donde solo Bernardo Segura pudo acceder a una sola medalla que representaría el total del medallero mexicano.


Mientras que la comitiva mexicana se enfilaba a Tokio, la titular de la CONADE comprometió al menos 10 medallas, de las cuales solo se obtuvieron 4. Aunque en realidad la medalla que consiguió la selección de fútbol tendría que cocerse a parte al ser de los pocos deportes en donde no existe dinero del gobierno de forma directa.


Los días pasaban y reporteros desde Tokio advertían a una Guevara extremadamente distante de cada una de las delegaciones, teniendo contacto únicamente con los probables medallistas, dejando al resto de la delegaciones desprotegidas.


Durante el mes olímpico saltaron problemas organizativos, desde la falta de cabildeo con los jueces en clavados, hasta uniformes en la basura por parte de una selección de mexicoamericanas que fue extremadamente cubierto.


En ese mismo mes conocimos historias sobre de atletas y entrenadores mexicanos representando a otras delegaciones por la falta de oportunidad en tierras aztecas y como siempre, esas 10 medallas, en el corto plazo, y las promesas de Guevara fueron otra vez mentira dejándola muy mal parada.


Y es cierto un servidor no se caracteriza por el análisis deportivo, por ello, recordemos el fantasma de la corrupción, los subejercicios y el favoritismo que ha reinado en la CONADE, al menos en este sexenio.


Ningún cambio va a suceder en la Comisión Nacional del Deporte, mientras indicadores como el presupuesto no sean reimaginados. Un dato, hoy del 100% de los recursos con los que cuenta la institución a cargo de Guevara el 70% corresponde al Gasto corriente y el resto a la activación del deporte.


Si bien es cierto que históricamente las delegaciones mexicanas se han caracterizado por relatos ejemplares de superación para el deporte federado Tokio 2020 fue un completo fracaso, teniendo que países como Venezuela tuvieron mejores resultados en la justa veraniega.


¿Qué queda por hacer? Recoger las piezas de esta pesadilla, promover desde cada una de las federaciones deportivas mejoras y gestiones frente a la CONADE e incluir al sector privado para el impulso a deportistas, el deporte de alto rendimiento tiene que ser prioridad.


Tan malo fue el resultado, que ni siquiera el deporte favorito de esta administración pudo brillar, el béisbol, el cual a través del presupuesto solo en 2021 se ha decidido invertir 1,700 millones de pesos para la remodelación de 5 estadios en el país, siendo que esta cifra representa tan solo una tercera parte del presupuesto de la CONADE en pleno año olímpico.

Francia 2024 está a la vuelta de la esquina, es tiempo de ponerle orden o al menos un poco de sensatez al tema deportivo, si se logra corregir el rumbo, muchos sueños se van a cumplir a través del esfuerzo, el tejido social se podría recuperar fomentando el deporte; pero de no lograrlo, seguiremos acostumbrándonos a la mediocridad que ha caracterizado a la ex medallista como titular de este órgano deportivo y al mote de “raza de bronce” no por el color de la piel o el esfuerzo, sino por que no podemos acceder a mejores puestos en el medallero.


Adendum: Es un placer conocer todas las historias de tenacidad y como medios de comunicación es nuestro deber seguir y darle vida a todos esos atletas que no cuentan con el seguimiento, o al menos, el gesto de sus federaciones de seguir sus carreras e impulsarlas.


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