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#Opinion - Las salsas y el café: la gentrificacion es inevitable


📸: @musscafe en Instagram

Redacción: Fernando Salinas


Un reportaje del medio N+ nos ha dejado ver una realidad terrible: las salsas picantes ofrecidas en puestos callejeros y restaurantes de la Ciudad de México cada vez pican menos a consecuencia de la cantidad de residentes extranjeros en la ciudad.

Esto tiene mucha relación con la 'cancelación' masiva que sufrió hace pocos días un café originario de la Ciudad de Oaxaca llamado 'Muss' ¿La razón? Según una usuaria anónima de Facebook, los empleados solo tenían disponible en ESE momento la carta o el menu en inglés. Este post inmediatamente se hizo viral a nivel local, al punto de que la empresa ha sacado comunicados en el que se ha 'disculpado' por el incidente (algo que en mi opinión no debió hacer).

Lo único cierto es que este tema, como el de la salsa, denota la irritación en torno a la 'Gentrificación' y la percepción tan negativa que los residentes de una población tienen de ella.

Somos gente moderna en un mundo moderno, las poblaciones se transforman y lo que hace años parecía una broma es una realidad: los extranjeros prefieren nuestras ciudades.

Y como no, son económicas y están llenas de fiestas, folclor y tradición. Esas nuevas experiencias conforman su percepción de la realidad encerrada en esta burbuja de lo que su condición económica les permite.

La pandemia agudizó aún más esta tendencia que ya se veía cerca. El trabajo remoto ha sido el conducto para la estancia de los extranjeros por un tiempo indeterminado, es inevitable que una ciudad poco a poco busque adaptarse a este mercado, lo peor es que lo hacen mientras descuidan al otro tipo de consumidores: de toda una vida.

Como visitante de la Ciudad de México y residente de Oaxaca de Juárez, soy testigo de la gran cantidad de extranjeros que recorren las calles fuera de los periodos vacacionales.

Las cafeterías y restaurantes de la capital se han adaptado a los estilos de vida de esta gente moderna, siendo bastante similar y hasta una copia de las cafeterías de la tendencia aesthetic que se ve en redes sociales. Lo vintage estéticamente atractivo es lo que reina hoy y se extiende desde la moda hasta los espacios públicos. Sin embargo, dueños de cafeterías y restaurantes, así como de servicios en general no deben olvidar el mercado por el cual nacieron. El consumo de nativos es vital para cualquier economía. Es el pilar indiscutible de cualquier estado y/o nación, y aún si el ingreso económico por concepto de turismo en Oaxaca es gigante, NO lo es todo. Aún debe existir conciencia y respeto al nativo, así como escuchar sus necesidades y consejos. Y así como en Ciudad de México deben existir diferentes salsas para todos los gustos, y menús en idioma 'nativo' en Oaxaca de Juárez, es necesario crear conciencia de lo que nos espera con la gentrificacion en los próximos años.

Esta no será ni la primera ni última vez que un tema de esta índole surgirá. Ayer fue el Muss y mañana será el negocio "X" o "Y".

El desplazamiento por el aumento de alimentos, renta y servicios es un círculo vicioso que ha provocado con el paso del tiempo la aparición de más y más ciudades. La pregunta es: ¿Cuál es el límite? En una sociedad compleja, con altos cambios que ocurren internamente y en mayor medida por la influencia de un mundo cada vez más homogéneo, que absorbe culturas y la asimila como una mientras la volatilidad de estos cambios ocurre en cuestión de unos años... ¿A dónde ir después? ¿Habrá que desplazarse a nuevas zonas para los residentes de toda una vida? ¿El estado de alguna forma debe intervenir para garantizar la sustentabilidad de los nativos?

He visto comentarios de gente tachando de "acomplejados" a aquellos que simplemente alzan la voz para quejarse de un negocio local, y no puede ser más ridículo, pues este no es el caso.

Es mejor pensar como un habitante oaxaqueño y ser conscientes del fenómeno que estamos experimentando, pues no acabará pronto. Cierro con esta observación.

¿Se han dado cuenta que las salsas en la Ciudad de Oaxaca pican cada vez menos?