QATAR 2022: UN MUNDIAL SIN PENA NI GLORIA


Fernando Salinas // @fersalinas_13 // #SociedadDelEspectáculo


DESDE la celebración del mundial de Moscú en 2018 la gente giró su mirada hacia el otro lado del charco, pues Qatar 2022 es el próximo lugar a celebrar este macroevento. Un atractivo turístico indiscutible, que ha estado en el ojo del huracán en varias ocasiones desde su elección a cargo de la FIFA en el año 2010.


Las denuncias llevadas a cabo por diversos medios que advierten las condiciones laborales y personales a las que someten a sus trabajadores, provenientes de países vecinos bajo la oferta de salarios tentadores, han resultado en un incómodo descubrimiento para los agentes de contratación. La reforma al estadio Jalifa, la construcción de carreteras, estaciones de metro, el ajardinado de las instalaciones deportivas y zonas verdes circundantes se construye bajo el sudor de miles de obreros traídos con falsas esperanzas para sustentar económicamente a sus familias. Sustento que por cierto no se cumple en su totalidad para ellos, quienes sin importar las temperaturas promedio de 47°C en verano y jornadas interminables, deben cumplir con su trabajo.


Hace unas semanas se hizo saber la resolución de un acto de abuso sexual consumado contra una mujer de 28 años oriunda de México, quien trabajaba de cerca con la entidad organizadora del evento: 100 latigazos y siete años de prisión por haber mantenido una "relación extramarital" con el hombre que la violentó. Mismo que afortunadamente no ocurrió gracias al apoyo de la Secretaría de Relaciones Exteriores. Hoy Paola Schietekat puede exclamar ¡Triunfo! Tras la validación de su testimonio ante el juez para continuar con el proceso, pero algo innegable es el potencial peligro que representan las dictaduras religiosas. Oriente medio es conocido por infra humanizar a la mujer y el hecho de que Qatar sea la nación de este tipo que más "privilegios" le concede a aquellas que residen ahí no significa que esté exento a barbaridades que de este lado del mundo jamás se nos ocurrirían.


Lo mismo ocurre para personas que sean abiertamente LGBT+ pues la serie de multas, castigos y aprensiones no se hacen esperar. Para que una persona perteneciente al colectivo pueda acceder a Qatar deberá comportarse de forma "completamente normal" y esto incluye cero muestras de afecto: abrazos, besos etc. Mientras algunos órganos islámicos ciernen la idea que es mejor evitar cualquier conducta que "pueda suponer un peligro para el bien de sus pobladores" (una forma muy sutil para condenar a personas con patrones de conducta fuera de lo "común").


Lo cierto es que las autoridades Qataríes no tienen claro que hacer aún con este "inconveniente". En palabras de Nasser Al-Khater, director ejecutivo del comité organizador del mundial, todos serán acogidos y podrán sentirse seguros en Qatar como el resto, enfatizando que cualquier muestra de afecto en público (sea heterosexual u homosexual) está mal visto. Este argumento fue puesto bajo la lupa por el parlamento y la Unión Internacional de Académicos Musulmanes (IUMS), quienes aseguraron no permitir "fenómenos" que sean ajenos a su sociedad. La defensa de los valores islámicos está por encima de cualquier clase de derechos humanos, mismos que ellos consideran un atentado contra la expresión ajena a los ideales de occidente. Este contraste de opiniones puede traducirse cómo un "conflicto de intereses". Al-Khater defiende los ideales que mejor rentabilidad le traerán al evento (ahuyentar el turismo con semejantes premisas no es la mejor opción), mientras tenemos a las ideas conservadores personificadas en estos entes políticos del otro lado, dispuestos a defender lo ya establecido.


Sin lugar a dudas, Qatar 2022 representa un punto y aparte en la historia de los mundiales: desde su concepción cómo una sede elegida por intereses económicos (corrupción), pasando por escándalos de explotación laboral y finalizando con la violacion a tratados de derechos internacionales.

No es irónico pensar que el mundial en un país con nada de pasado futbolero, pasará por la puerta trasera sin pena ni gloria. Lo interesante no es saber quién será el campeón del mundo, si no que historias lamentables seguirán emanando de aquí.


¿Qué noticias tendremos de Qatar en los próximos meses?