Yo creo en la poesía ¿Por qué no hacerlo?


Twitter: @andrea_books_

¿Creer o no creer en la poesía? He ahí el dilema

Yo creo en la poesía, en el arte. Estoy sentada, frente a mí: el computador, a mi izquierda, los gatos duermen, en el escritorio reposa el book Sense and Sensibility of Jane Austen y otras colecciones; Bethoveen acompaña estas palabras y registra la sinfonía. Admiro a los grandes poetas, pero amo a todas las escritoras clásicas, contemporáneas, latinoamericanas e inglesas; mi amor por ellas es universal, porque tuvieron un amplio bagaje cultural. La lectura nos invita a volar, aquí se quedan los terrenales, los que no leen.

Pizarnik nos invita a creer que “la poesía produce una soledad tan bella”. Querer todo aquello que imposibilita la libertad, también es una herramienta para la creación del arte a través de las letras. Escribe lo que quieras, pero escribe. No permitas que corra un día sin escribir una línea, tan simple como pensar en el amor que no fue, citando a Pizarnik.

En Beauviour el amor se puede compartir: la cama, los gatos y el café se pueden compartir; la definición de amor y libertad es amplia, pero existe. Abraham Lincoln erra con su frase: el hombre nunca ha encontrado una definición para la libertad.

En Sor Juana aprendí la valentía para denunciar… “Yo también aborrezco a Feliciano y no lo quiero y no lo adoro. Vuelo en los libros, las hojas son aves, los libros el cielo, los signos de puntuación: estrellas. Para Elena Garro la vida resulta aburrida, huir no es emocionante.


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